Capítulo 32
Un cumpleaños inolvidable
El mundo exterior seguía en silencio, envuelto en los suaves tonos púrpura del amanecer. Los rayos dorados del sol apenas comenzaban a asomarse por los bordes de las cortinas cuando desperté. Aún no estaba del todo despierta, pero algo era diferente, más ligero. Como si el aire vibrara con algo intangible.
Con las extremidades aún entumecidas por el sueño, percibí el suave aroma a rosas y vainilla que flotaba en el aire; tan cerca, tan reconfortante. Extend