Capítulo 32
Un cumpleaños inolvidable
El mundo exterior seguía en silencio, envuelto en los suaves tonos púrpura del amanecer. Los rayos dorados del sol apenas comenzaban a asomarse por los bordes de las cortinas cuando desperté. Aún no estaba del todo despierta, pero algo era diferente, más ligero. Como si el aire vibrara con algo intangible.
Con las extremidades aún entumecidas por el sueño, percibí el suave aroma a rosas y vainilla que flotaba en el aire; tan cerca, tan reconfortante. Extendí un brazo medio dormido, esperando sentir el calor de Dominic a mi lado, pero la cama estaba vacía. Fría.
Me incorporé lentamente, despejando la bruma.
Y fue entonces cuando lo noté.
La habitación había cambiado.
Un rastro de pétalos de rosa se extendía por el suelo, serpenteando desde la cama hasta la puerta. Mi corazón se aceleró al darme cuenta de la suave danza de la llama de una vela que se abría paso por el pasillo, dejando un camino que podía seguir.
Aparté las mantas y salí al suelo, m