CAPÍTULO 235
LINDA VE LA MANTA DEL BEBÉ
Se suponía que el pasillo estaría en silencio.
Por la noche, los hospitales solían estar llenos de pasos apagados, pitidos lejanos y el suave zumbido del aire acondicionado. Pero esa noche, la atmósfera tenía una carga diferente: una tensión inquietante que se aferraba a las paredes como niebla.
Linda caminaba con paso firme y furioso, aún convencida de que alguien dentro del hospital le mentía.
Primero, la enfermera lo había negado todo.
Luego, la otra e