Pelearemos por la custodia de Emmanuel.
Emma guardó silencio durante unos segundos.
Miró a Victoria con tanta incredulidad que llegó a esperar que, en cualquier momento, la mujer relajara el rostro y admitiera que todo aquello era una broma de muy mal gusto.
Pero ese momento nunca llegó.
Victoria hablaba en serio.
O, al menos, estaba convencida de que tenía derecho a presentarse en P&M Group, exigir acceso a Emmanuel y esperar