Las buenas noticias empiezan a llegar.
Damián tomó sus cosas con más prisa de la que habría querido admitir y llamó a Carla para que lo acompañara a su apartamento.
Necesitaría ayuda para empacar lo indispensable, porque a partir de ese día pensaba instalarse en la mansión Hartley hasta asegurarse de que Emma y Emmanuel estuvieran realmente fuera de peligro.
No era una idea negociable, por mucho que Emma se empeñara en fruncir el ceño o en mirarlo como si hubiera perdido la razón.