Culpen a Sienna.
La puerta de la oficina se abrió y, por un segundo, Emma creyó que era Mateo regresando después de hacer su llamada.
Sin embargo, esa idea se deshizo en el instante en que escuchó la voz de Sienna resonando dentro de la oficina con una fuerza que no dejaba espacio para la calma.
—No me lo puedo creer, ¿qué diablos está pasando en este lugar? Apenas llego y me entero de que mi hermano es el accionista mayoritario de esta empresa y cuando piens