Ahora somos familia.
Emma no tuvo más remedio que terminar de caminar hacia ellos, aunque por dentro seguía sintiendo ese pequeño desorden que siempre le provocaba ver a Damián aparecer donde menos lo esperaba.
Él se acercó enseguida con Emmanuel en brazos, como si el niño hubiera encontrado en sus brazos el lugar más natural del mundo, y por un instante la escena le removió algo cálido en el pecho.
Emmanuel estaba feliz, completamente ajeno a la tensión previa, a