“Nadie entró a mi oficina, Vivian.”
Se lo repito a Emma lento, como si repetirlo lo hiciera tener sentido. “Eso no es posible. Alguien tuvo que entrar.”
“He visto las grabaciones tres veces.” Su voz tiembla de una forma que nunca le había escuchado, ni una sola vez, ni siquiera durante sus peores batallas de custodia. “La puerta no se abre. El cajón simplemente… ya no está cerrado con llave. En un cuadro está cerrado, en el siguiente está abierto, y no hay nadie ahí.”
Presiono el teléfono con f