—Sí, váyanse.
—Estás bloqueando nuestro camino —Lorena frunció el ceño.
Juan le lanzó una mirada de resignación antes de subirse a su coche y moverse. Lorena y Elena también se subieron a su coche.
—Qué extraño —comentó Lorena.
Elena, comprendiendo los pensamientos de Juan, sonrió:
—Señor López va a estar molesto por un buen rato.
—¿Por qué estaría molesto? —preguntó Lorena.
—Porque sus condiciones fueron demasiado modestas —Elena se rio.
Lorena frunció el ceño.
Era cierto, había pedido sorprend