—Flavia Centeno...
Domenico la miraba con desprecio, igual que en tantas ocasiones cuando ella había tratado de acercarse a él. Al escuchar su nombre completo, Flavia se estremeció ligeramente, su rostro palideció, y soltó una risa amarga.
—Ese nombre... hace tanto que no lo escuchaba. No importa si cambié de nombre o de identidad, nunca seré digna de estar a tu lado, ¿verdad?
Domenico entrecerró los ojos, su mirada era tan oscura como un mar en tempestad. Su presencia era avasallante, y su mira