Nadie supo siquiera que su verdadero niño se vino y se fue.
Un dolor agudo y punzante le atravesó el corazón.
¡Si Luis no hubiera sido tan entrometido, nada de esto habría pasado!
Luis se estremeció ligeramente y no se atrevió a decir mucho, pero salió del despacho.
El secretario de Juan, Rafael Martínez, llamó a la puerta:
—Señor López, la investigación es clara, la busqueda activa sí lo compró Entretenimiento Águila, y la otra parte lo admitió abiertamente.
Fue como un golpe en la cabeza de Ju