Lorena miró inconscientemente hacia atrás y vio cómo el hombre se adentraba en el agua.
Pero su profesor hablaba por el teléfono disculpándose:
—Tengo que salir de viaje de negocios. Lorena, le he pedido a otro profesor que te recoja, se llama Urso Nieves. Pídele ayuda si necesitas algo.
La sonrisa de Lorena se congeló en su rostro.
Ya no podía estar tranquila.
«Si hubiera podido llamarme un minuto antes, ¡no habría llegado a esta situación!»
Lorena colgó el teléfono y se apresuró a apartar a lo