Al llegar al Grupo Suárez, Lorena seguía metiéndose en el centro de una vorágine a cada paso.
Parecía llano, pero en realidad había sido oscuro y turbulento.
Nada más entrar en la oficina, se dio cuenta de que había alguien dentro.
Juan estaba aquí.
Tenía la cara fría y afilada, y el ceño ocultaba la ira.
—¿Qué le ha pasado a María? ¿Lo hizo Polo?
No esperaba que viniera por eso.
Lorena asintió y negó con la cabeza.
—Estuve involucrada.
Hizo una pausa; ya que trabajaban juntos, debía ser sincera