José suspiró y se frotó la frente.
—Lorena, Polo no es un hombre fácil, debes tener cuidado.
Lorena asintió, ya conocía a Polo de otra manera.
El Polo que ella reconocía era probablemente solo una millonésima parte del hombre que era.
En un club privado y exclusivo.
La noche estaba inundada de frío.
Pero la calle estaba adornada con luces, el resplandor la envolvía como si fuera de día.
Los vehículos aparcados eran extravagantes y de alta gama, y la gente que entraba y salía arrojaba despreocupa