«¿Para calcio?»
Exclamó Lorena con sorna: —¿Tengo pinta de tener una deficiencia de calcio?
Eulogio no pudo evitar soltar una risita: —No, como una deficiencia cardíaca.
Alberto soltó una risita.
Lorena los miró sin aliento y abrió la puerta directamente para entrar.
—Conduce. —actuó como si utilizara a Eulogio de chófer.
Eulogio redujo la velocidad.
—¿Por qué esperas aquí?
Lorena no quiso contestar, ya maldecía a Juan un millón de veces en su mente, ¡también a sus antepasados!
Alberto manoteó s