Juan bajó ligeramente la cabeza, después de unos segundos de silencio, soltó una suave carcajada, su voz era baja y tranquila: —Está bien, no tengo ningún problema con eso.
Alejandro vio que las cosas iban tan bien, su corazón se sintió aliviado, consolando a Juan: —Tranquilo, recupérate pronto. cuando te recuperes, la empresa seguirá siendo tuya. Polo solo se está haciendo cargo del negocio por un tiempo, tú siempre eres el heredero del Grupo López en mi corazón.
Juan sonrió, con el rostro se