Se acercó, miró a Juan y luego a la espalda de Lorena que se alejaba y dijo: —Señor López, ¿quiere perseguirla?
Juan la miró fríamente: —¿Quién es?
La mujer se congeló un poco y sonrió: —Me llamo Yolanda Navarro.
A Juan le pareció recordar un poco el nombre, pero no podía recordar de quién se trataba.
Yolanda miró su reacción y se sintió un poco triste, pero dijo con calma: —Yo fui quien donó médula ósea a la señorita López, ¡mi padre se llama Pablo Rojas!
Un comentario que impresionó a Jua