Las dos nueras de Dalia, Adriana y Wanda, se sentaron en el sofá.
Eran de la misma generación de Fiona, pero con una diferencia de edad de casi veinte años.
Adriana iba especialmente arreglada, siempre había sido una mujer astuta, que a menudo acompañaba a Dalia para asistir a diversas ocasiones.
Wanda era gentil y tímida, nada habladora, y venía con inquietud cada vez que la visitaba.
Pero cada vez que salieron de la casa Suárez, se llevaron un montón de regalos, lo que hizo que se sintiero