Camila se apresuró a decir, pensativa: —No se preocupe, señora, iré a pedirles que desalojen la tienda, puede ir más tarde.
Tras pasar unos días con Lorena, Camila se hizo una idea general de su personalidad, que era un poco gruñona, arrogante, guapa, pero con buena personalidad.
Con un trabajo como ir de compras con ella, Camila se sentía afortunada.
Lorena asintió vacilante, —Está bien.
Camila se apresuró a entrar en la tienda de lujo.
Pronto, otra persona en el café se sentó tranquilamen