Polo pensó un poco y dijo tranquila y suavemente: —No los he visto, ¿puedes usar otros?
—No, hoy me voy de compras con el vestido que me compré ayer, que hace juego con las joyas. Ya casi es la hora de mi cita.
La terquedad de una mujer podía utilizarse en todos los sentidos, no sólo en las relaciones.
—Vuelve para buscármelos ahora. —exigió mandona.
A Polo le hizo gracia, para nada enfadada, pero dulce por dentro.
Miró la hora, hoy tenía un compromiso importante y no podría volver.
Le sus