El señor Serrano estaba de enojo no poder aceptarlo, —Tú... Dije a la señorita Suárez lo de Estela y Juan. Ella no dijo nada mala. ¡Debían haberla cabreado! Eres realmente miope. Sin negocios, ¿cómo mantenemos la relación con la familia López?
Julia se sobresaltó al instante, miró asustada a su marido, —¿Entonces qué haremos? Estela es nuestra hija, si no puede casarse con Juan, ¡se reirán de nosotros!
—Te he dicho que es sólo una cita a ciegas, que no se sepa, ¿quién les ha hecho ser tan impaci