En lugar de obtener de Mariana el paradero de Amancio, Juan se enteró de otra cosa.
Su reacción fue excesivamente calmada, sin ira ni siseos, sus emociones frías hasta la médula, peligrosas y horribles.
Hizo que encerraran a Susana en un sanatorio y que no le permitieran dar un paso sin sus órdenes.
Por mucho que Susana llorara y gritara, Juan no hizo nada.
La desaparición de Amancio parecía estar a tiro de piedra.
No importaba cuántos contactos usara, no podía encontrar ni medio rastro.
En el d