Sin embargo, no mostró nada y salió del hospital con Polo enseguida.
Susana podía volverse loca si quería, y no le importaba la actitud de Juan tampoco
Naturalmente, Lorena no sería tan estúpida como para meterse en sus asuntos.
Polo también tenía una mirada algo oscura y compleja y sus cejas convergían frialdad.
Lorena se despidió de él y regresó a la empresa.
Polo permaneció unos minutos al lado de la calle y luego hizo una llamada:
—Mamá, ¿hiciste al público enterarse de que Juan encontró a A