Capítulo 135
No tardó mucho.

Uno vino y llamó a la puerta.

María dejó la manzana e iba a abrir la puerta saltando:

—Quédate ahí cuñada, yo abriré la puerta.

Lorena no tenía ni ganas de mover:—...

—Eres tú Polo, ¿qué estás haciendo aquí?

María era sorprendida, entusiasmada y feliz:

—¿Conoces a mi cuñada? Pasa, por favor.

Polo asintió levemente, una inclinación caballerosa, luego entró y miró a Lorena, que estaba sentada en el balcón bebiendo té, con una pequeña sonrisa.

—Me lo enteré y vine a verte.

Susana ap
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