Pasó el invierno y empezaba a asomar la primavera, con flores por todos los árboles y una ligera brisa más cálida del mar, aunque no lo suficiente para calentar el agua, que seguía helada. Los días de sol eran más frecuentes y la alegría parecía querer volver a Praia do Portal, si no fuera porque Alex había sufrido varios resfriados durante el invierno y se dieron cuenta de que el tiempo pasaba y no habría milagro que pudiera cambiar lo que estaba a punto de suceder.
Desde su boda, Bruna y Alex