Cuando cruzaron la puerta, Alex tomó a Bruna en sus brazos.
-Álex, ¿qué estás haciendo? ella preguntó.
- Siguiendo la tradición. – dijo riendo. - Siempre quise hacer esto.
- No quiero que hagas un esfuerzo... Tienes que cuidarlo.
La besó en la boca, obligándola a callarse, y subió las escaleras con ella, acostándola con cuidado y ternura sobre la cama.
- Esperé todo el día para tenerte toda para mí. - El confesó.
- Esperaba que el tiempo pasara rápido, para que pudiéramos quedarnos así...
- Te