Dentro de la oficina, Donatello observaba a Antonella hablar sin parar, no entendía qué era lo que le había gustado de esa mujer, hubiera dado su vida por ella en su momento, a su mente llegaron dolorosos recuerdos de cuando estaban en la universidad.
Años atrás
—Hoy es la fiesta de la fraternidad, ¿Iremos?
—No amor, será mejor que no lo hagamos, me iré a mi dormitorio, he estudiado demasiado, me siento agotada.
Donatello se resignó a no ir a la fiesta, no quería contrariarla, la amaba demas