Isabella no pensaba quedarse callada, estaba decidida a enfrentarlo, que le dijera a la cara lo que pasaba, no quería creer que él fuera el tipo de hombre que al conseguir lo que quería con una mujer le daba la espalda, ella le había entregado lo más sagrado que tenía, su primera vez, no estaba dispuesta a permitir que se burlara, colocó el café caliente sobre la mesa, después caminó unos cuantos para plantarse frente a él.
Don se sorprendió, no creyó que hiciera eso, intentó no mostrar lo que