Una vez más, despertaba esa mañana en aquella lujosa habitación en la elegante mansión Morgan. Emma apreciaba aquel techo blanquecino con sintiendo los ojos muy cansados por haber pasado prácticamente la noche en vela. Comenzaba a ser una arraigada costumbre apreciar aquel techo claro cada mañana al abrir los ojos, sin embargo, pese a ello, esa mañana algo era diferente, quizás, demasiado diferente.
“Emma yo…te amo”
Recordar aquella frase, la hizo abrir mas los ojos y sentir su corazón acelerán