Hero
—No hablas en serio —asegura, con su mirada apagada—; lo dices para asustarme ¿eh? ¡¿Otro trato?! ¡Estoy harta de tus juegos de poder! ¿Qué te crees, eh? ¿Que por tener dinero puedes hacer lo que se te venga en gana conmigo? Pues no. —Me enfrenta, golpeando mi pecho con su dedo índice mientras suelta aire bruscamente por la nariz.
—¡No soy yo quien está contra la espada y la pared con un padre hasta el cuello de deudas!
Sus labios se abren para contestar y un cristal de lágrimas cubre su