Fedora lloraba, esperando por su hija, sintió la mano de Steven.
—Lorraine es muy fuerte, ella va a estar bien.
Fedora lo abrazó, necesitaba un poco de consuelo.
Bruce, que miró tal escena, sintió rabia, no por la posibilidad de perder a esa mujer, sino por el hecho de perder su mina de oro.
—¡Fedora! ¿Qué te sucede? Nuestra hija luchando por su vida, ¿Y tú qué haces? ¡Exhibiéndote con este imbécil!
—¡Ten cuidado con tus palabras, Bruce! —exclamó Steven severo
Bruce se puso ante él y Fedor