—¡Natalie está loca! Ella no supera la muerte de mí… Entiende, Amy, está mal y solo nos hará pasar malos ratos, te pido, por favor, que no la dejes volver a entrar en la casa.
Amy le miró con duda, pero asintió.
—Está bien.
Bruce estaba en aquel bar, mirando a esa joven, que estaba frente a él.
—¿Aprendiste todo lo que te dije?
La chica asintió.
—Muy bien, a partir de ahora te harás pasar por Mina, la hija de Fedora Leeman, y la gran heredera a su fortuna, pero no te equivoques, Mina, todo