John tomó un taxi, pronto llegó al hospital, su madre estaba ahí, lo miró con duda
—Hijo, no dormiste nada, ¿Qué es lo que pasa?
—Tengo que hablar contigo —dijo Kenneth con seguridad
Fedora le miró con duda y fueron a la cafetería.
Bruce estaba en esa habitación de hotel, estaba furioso.
—¡Maldita seas, Lorraine! Chismosa, no debiste decir nada, juro que me lo pagarás —sentenció—. No te divorciarás de mí, Fedora, no me quitarás mi apellido, ni mi dinero, no me quitarás nada de lo que es mí