—¡¿Qué has dicho? —exclamó mirándola incrédula!
Natalie sonrió maléfica
—Pensé que serías más bonita, pero no eres tan interesante como creí —dijo mirándola con ojos envidiosos, de arriba abajo.
Amy la miró rabiosa, y le encestó tal bofetada que Natalie cayó de lado, tocándose la mejilla que enrojeció de dolor
—¡Lárgate de mi casa!
—¡Maldita! —exclamó, levantándose, enfrentándola
Rosaleen se apuró a separarlas
—¡Basta por favor, no peleen!
—¡John es mío! ¡Así que devuélvele su libertad! —gritó N