Berenice observaba la clínica donde está recluida la madre de Danielle, sentada en su auto, tamborileando los dedos en el volante. Cuando Maximilian la sacó de la casa de su madre, ella se exaltó, tanto que la adrenalina comenzó a recorrer su torrente sanguíneo, no se sentía capaz de llegar a su casa, allí todo era aburrido. Mientras seguía mirando hacia la clínica, Berenice se planteó regresar a Italia, allí al menos tenía a su carcelero, que aunque él creía que mandaba en su vida, era ella la