La pregunta de Maximilian captó por completo la atención de Danielle, sacándola de la bruma de ira que sentía, el enojo la cegó tanto, que la hizo olvidar dónde estaba y que no debía pelearse con Jules delante de Maximilian y Teresa. Se retorció en los brazos de Maximilian hasta quedar de frente a él y sin mirarlo a los ojos, se abrazó a su esposo encendiendo el rostro en su pecho.
—Sácala de aquí —Pidió en voz baja Danielle.
—Se volvió loca sin razón, creo que Berenice no está bien, deberías