—Sí, también, las dos me gustan mucho, pero en este momento solo quiero decorar tu casa. —respondió Danielle, dando gracias que no estaba lo suficiente borracha para meter la pata por completo.
Maximilian sonrió, creía que Berenice se veía linda con unas copas de más, las mejillas sonrojadas le daban color a su pálida piel. Sonreía todo el tiempo y se reía de sus chistes aunque fueran malos. Le gustaba esta chica. Al darse cuenta de a dónde se habían ido sus pensamientos, sacudió la cabeza, com