Mundo ficciónIniciar sesiónY Valentina ya había llegado al suyo.
“Sí, hija…”, susurró finalmente Doña, con una voz cansada pero sincera. “Gracias.”
“Perdóname, mamá”, dijo Valentina en voz baja, suave pero llena de determinación. “Para Valentina, mamá y papá ya son como sus propios padres. Ustedes aman a Valentina, la respetan… y Valentina también les ha correspondido con todo su c







