Mundo ficciónIniciar sesiónValentina no podía dejar de sonreír. La luz brillante que llenaba la habitación ya no era punzante; sus ojos se estaban acostumbrando. Incluso el olor a medicamento que antes le daba náuseas ahora se sentía más dócil, quizás debido a las terapias cada vez más rutinarias, que la hacían olvidar lentamente que aún estaba en recuperación.
—Estoy muy contento con este progreso, Señora Valentina







