Lo que Danilo estaba por hacer, había depositado una oscura y densa nube de caos que contaminó la buena atmósfera que se había formado con aquella fiesta particular.
El joven iracundo, sin pensarlo dos veces, se abalanzó hacia su guardaespaldas y empuñando la mano le asestó un golpe que rápidamente separó a la pareja.
Aquel impacto había hecho retroceder a Callum un par de pasos, pero él no se inmutó y tan sereno como siempre solo se mantuvo en pie mientras se llevaba la mano al mentón, de dond