El misterioso hombre observaba las cartas con una expresión fuera de serie que hacían a Danilo vibrar de curiosidad, de una especie de miedo por saber lo que decían para él, sabía que el mensaje era exclusivo, luego se dio cuenta de que lo miraba directamente y solo se detuvo a tragar saliva con dificultad.
—Veo cada una de las cartas y hay tres cosas muy interesantes aquí para usted, señor Danilo Hernández —comentó el hombre con su suave e intensa voz—. Son tres caminos de amor, muy diferentes