X. ¡Rápidos y furioso!
Por alguna extraña razón, a pesar de que me estuviese negando a ver o tener algo con Nathaniel, me encontraba en mi casa limpiándole y curando sus heridas, lo cual no resultaba muy congruente con mis deseos.
—Maeve, siento mucho lo que sucedió aquel día en el barco.
—¿Qué es lo que lamentas? ¿Haber perdido el control o el hecho que terminé en el hospital…? ¿O el que me dejaste sola en el hospital?
—Siento mucho todo, absolutamente todo lo que te hice y he hecho… —se sinceró Nathaniel, abrazándo