IX. È inutile che ti finisca subito
—Siento mucho si te fastidio lo que dije muñeca —se disculpó Romy dando un paso hacía mi.
—Al menos pase de ser “riquilla” a muñeca —le digo alzando mis cejas, a pesar de que intentaba mostrarme segura, Romy hacía que mis piernas temblaran.
Romy sigue caminando hacía mi, y yo comienzo a retroceder hasta que choco con el lavamanos.
—Ahora mismo quiero arrancarte la ropa, besar y tocar a mi merced cada parte de tu cuerpo, ni siquiera me tomaré el tiempo de silenciarte, porque quiero que todo el m