La ciudad era iluminada por rayos, relámpagos y el viento azotaba con ferocidad los árboles; un camino borroso se abrió paso frente a nosotros, camino al bosque, pero no parecía ser el camino a casa.
- ¡¿A dónde vamos?! - me alarme, la tormenta no me dejaba ver nada, pero estaba segura que no era un camino conocido.
- a mi casa, allí podremos hablar- su voz era fría pero sus ojos no mentían aun podía ver el dolor en ellos.
- Quiero ir a mi casa- rogué asustada, jamás había estado en su casa y es