—Marion, creo que te estás olvidando de algo: sin importar lo que Kevin sienta o deje de sentir por mí, quiere a Michael.
—Hay que ser muy patética para utilizar a un niño.
—Eso es verdad —Laurent la miró a los ojos con expresión firme—. De hecho, en eso tienes toda la razón —cuando vio que la respuesta daba en la diana, añadió con calma—: Cuando Kevin llegue, te agradecería que le dijeras que le estoy esperando aquí.
—¿Para que puedas correr a esconderte detrás de él?
—No creo que las razones