••Narra Erika••
El brazo… Dios, dolía demasiado, ardía. Era insoportable.
Derek no me dijo nada, se negó a darme la hora.
No me ha dicho nada por el anillo, ¿no sé había dado cuenta? ¿Yo misma me expuse?
Un doctor entró en la habitación. Arrugué la frente, recorriendo la habitación. No me había percatado que estaba en una habitación de hospital. Y mi brazo izquierdo estaba vendado hasta el codo.
Recordé los espantosos sonidos que emitía mi dedo cuando lo movía para poder escapar. Un es