Mundo ficciónIniciar sesión―¿No hay forma de ver lo que está ocurriendo del otro lado?
―No, señora.
La curiosidad me mataba.
Me tuve que conformar con escuchar a través de la puerta. Llegó un punto en que todos comenzaron a gritar insultos, lanzar platos, botellas. La habitación estaba inundada con sonidos diversos, ninguno bueno.
Distinguí las súplicas de mi padre y el llanto de mi madre. Por un segundo, tuve el impulso de entrar en la







