Capítulo 147: De rodillas en el baño.
―Solo... No quería que te metieras en problema.
Se rio sin humor. Sus ojos jamás abandonaron los míos; estaban cargados con una furia y una necesidad que no llegaba a comprender.
―Erika, tú eres mi problema. Desde que llegaste a mi vida eso es en lo que te has convertido ―Sus pulgares me rozaron las clavículas―. Estos últimos diez años has sido mi problema.
―Yo no hice nada con ese hombre, ni con ningún otro ―Tuve la necesidad de expresarlo. Además, era la verdad.
―¿Te le ofreciste? ―Su voz era