Capítulo 145: Acorralada por el gerente.
No sé en que momento mi respiración se ralentizó, al punto de atentar con desaparecer. Sentía los pechos calientes y una necesidad de juntar las rodillas.
¿Qué estaba sintiendo? ¿Solo por verlo?
Sentí que los grados estaban subiendo drásticamente. Y al parecer, no era la única. La mirada de mi esposo era la de un lobo hambriento.
―¿Esta es tu manera de seducirme? ―habló en tono pausado.
―Me sale tan natural ―Rivalicé su voz.
―Ve al baño de mujeres, te alcanzo en cinco minutos ―ordenó.
Tragué sa