Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl tragarla, tomó mi mano y se la llevó a la boca. Lamió mis dedos con esmero.
―Derek... ―dije en un hilo de voz.
Pasó a besarme la muñeca y usar mi mano para acariciar su rostro.
―Mi recompensa es... que me escuches atentamente. Sin reproches, sin lástima, sin tristeza, sin interrupciones. Esa es la recompensa que quiero.
―¿Te refieres a siempre? ―pregunté, conmocionada.
―No, solo ahora. Por un par de







