••Narra Derek••
Se negaba a soltarme. Tuve que bajar con ella en mis brazos.
Carla nos recibió en la puerta con una sonrisa que rápidamente se transformó en preocupación. Se acercó a toda prisa a nosotros y no dudó en darme un manotazo en el brazo.
―¿Ahora que le hiciste?
La miré con el ceño fruncido.
―¡Yo no le hice nada!
―¿Ah, no? Perdón, la costumbre ―Se rascó la cabeza, mirando a Erika.
―Carla, por favor, dile a la cocinera que prepare un té para los nervios ―dije, sintiendo como Erik